martes, 15 de febrero de 2011

Cuento con moraleja. Para mi nieto Juan

     Por Oscar Tioni
 
Un abuelo paseaba por el campo llevando de la mano a su nieto de seis años; cruzaron un prado, atravesaron una arboleda y llegaron a un arroyo de aguas cristalinas, que formaba una cascada más alta que un brazo levantado. Se detuvieron ambos por un buen rato a contemplar encantados aquella caída.
    Por haber caminado bastante y tentado el niño por el agua que se precipitaba frente a ellos, dijo al abuelo que tenía sed, entonces el anciano, procurando no mojarse, lo acercó a los chorros y eligiendo uno moderado, formó un cuenco con las manitos del nieto y le enseñó a tomar agua cargándolas con el chorro y llevándolas a la boca.
     Después de beber el niño le preguntó por qué no había elegido ese hilo tenue como un goteo para no salpicarse, o aquel grueso chorro que llenaría tan pronto sus manos, entonces el abuelo, sentándose a la sombra mientras seguía contemplando la escena le dijo:
    - Juan, siempre que en la vida debas juntar agua con tus manos, sé inteligente y calcula la medida justa que puedas contener, porque si eliges conformarte donde cae un hilo apenas, no alcanzarás a calmar tu sed, y si la cascada donde las cargas es demasiado abundante, vencerá a tus manos y se te escurrirá entre los dedos no dejándote nada de beber.    
    
                                         Tu abuelo Oscar
                                           Noviembre de 2010